Divers Jeanne smits

Colombie : les retombées de la loi Veil…

Commentaire (1)
  1. Anonymous dit :

    Felicitaciones Jeanne por sus articulos sobre Colombia. Espero que siga tratando ese tema. Le adjunto la traduccion que he hecho al castellano de su articulo mas reciente. Para sus lectores de habla hispana.

    Cordialmente,
    un amigo colombiano

    Colombia: las repercusiones de la ley Veil…

    Por Jeanne Smits
    Chrétienté Info, Paris
    http://www.chretiente.info/201012120200/colombie-les-retombees-de-la-loi-veil%E2%80%A6/
    http://leblogdejeannesmits.blogspot.com/
    12 de diciembre de 2010

    Una de las “agitadoras” pro-aborto más importantes de Colombia es una mujer francesa, Florence Thomas. Esa feminista que está en campaña desde hace años para legalizar el asesinato de niños acaba de publicar un libro de testimonios intitulado Había que decirlo, donde ella cuenta, por fin, su propio aborto.

    Estamos en Francia hace 45 años, antes de la legalización del aborto. Florence Thomas vive en un suburbio sórdido que se llama París. Ella cuenta todo: el médico que le advierte que las consecuencias del aborto serán responsabilidad de ella, la vieja mesa del comedor convertida en mesa de operaciones, el pánico, el deseo de huir. El sentimiento de soledad y el miedo de morir.

    ¿Por qué ella eligió este momento para contar su experiencia? Porque la Colombia de 2010 se encuentra en la misma situación que la Francia de 1965, y porque su objetivo particular es desestabilizar a los médicos objetores de conciencia.

    Florence Thomas no presenta únicamente su propio testimonio en ese pequeño libro de 148 páginas, sino también el de otras mujeres o jovencitas, pero sólo trae a cuento los casos que coinciden con las excusas de despenalización del aborto que fijó hace poco la Corte Constitucional de Colombia.

    La revista Semana destaca un caso: el de Adriana, 13 años, víctima de las violaciones de su padre y embarazada. En el hospital en su pueblo ella no encuentra a nadie que quiera practicarle un aborto pues se dicen incompetentes para hacerlo. Ella va entonces a la capital de su provincia, donde recibe una respuesta negativa del hospital pues los médicos dicen ser objetores de conciencia. Ella consigue (o mejor dicho, su familia obtiene) la orden de un juez para que el aborto sea realizado. Los servicios de salud aceptan la orden pero en esa ciudad ningún hospital está dispuesto a hacer ese aborto.

    Al final, es “Médicos sin Fronteras”, dice Florence Thomas, quién paga el billete de avión para que Adriana, quien tiene más de 24 semanas de embarazo, vaya a Bogotá a practicarse el aborto con el consentimiento de su madre. La historia no dice cómo va la joven ahora…

    Para reforzar su punto de vista, Florence Thomas incluye en su libro el discurso de Simone Veil sobre la legalización del aborto, en la Asamblea Nacional francesa, que logró “convencer” a un gobierno “conservador”.

    Y para aquellos que hoy andan proponiendo la aplicación de la ley Veil en su versión inicial, como un instrumento para reducir el número de abortos en Francia –un instrumento que es importante no tocar—transcribo la conclusión de Florence Thomas tal como la presenta Semana: Nadie puede impedir que las mujeres no quieran tener un hijo si no se sienten todavía, emocional o materialmente, dispuestas a aceptarlo. Más tarde, en el momento adecuado, ellas pueden llegar a ser las madres más atentas y más responsables del mundo.

    Esa militante del aborto vivió en carne propia el horror del aborto. Como muchos de los partidarios del aborto –todos, tal vez a través de un caso personal o del caso de alguien cercano– tienen una razón personal para querer justificar ese acto por razones externas. Aunque las razones sean insuficientes, ellas ayudan sin duda a convivir con lo insoportable.
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